Este es Zora, tal vez no parezca gran cosa,pero es esencial para un experimento en Francia que tiene como objetivo cambiar el cuidado de los pacientes de la tercera edad.

Cuando Zora llegó al Hospital Jouarre, un hogar de ancianos ubicado a una hora de París, muchos pacientes sintieron un vínculo emocional con el robot y lo trataban como a un bebé.

El robot es controlado por un enfermero del hospital que lo maneja desde un portátil, a menudo procura no estar a la vista para que los pacientes no sepan que él lo controla.

En este artículo de The New York Times podéis conocerlo mejor.

(Texto adaptado del original de The New York Times)

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